El pasado 9/04/2015
recibía uno de esos mensajes de whatsup que una no quiere recibir.
Es uno de aquellos que te encoje el corazón y que te moviliza, que
lo primero que te hace venir a la cabeza es:"rápido! un billete de
avión!"
Que te avisen desde casa
que uno de los tuyos va a faltar te rompe los esquemas y te hace ser
consciente de que, a pesar de que te unan líneas de tren, estés a
un "golpe" de coche (de 1300km) en el mismo continente, o a
2 horas de avión, la distancia se hace infinita y se hace eterna.
Tristemente desde que
marchamos de nuestro entorno familiar, no es la primera vez que
tenemos que vivir una situación así, en la que la familia acude
desde diversas partes, cualesquiera que sea el lugar de residencia.
Pero si es la primera vez que la vida aquí me atrapa y no puedo
subirme a ese avión que me ha de llevar a abrazar a los míos.
Inmediatamente después de
leer un mensaje así y de hacer la llamada para solicitar más
información sobre el cuando, como y porque, te descubres pensando en
la logística que te ha de permitir marchar cuanto antes: a que hora
sale el próximo avión? De que aeropuerto? Me da tiempo a hacer la
maleta? A quién me llevo? Puede el padre de las criaturas hacerse
cargo por unos días de la logística completa y sin faltar al
trabajo??? Y vas viendo que, una a una vas pudiendo dar respuesta
hasta que llegas al inevitable y realista "No".
No puede ser. Esta vez no
puedo moverme de aquí!
Y entonces? Cómo? Cómo puedo vivir mi
duelo, compartirlo con la familia, aliviar su pena, sintiéndome que
formo parte de "nuestra piña", para lo bueno y
especialmente para lo malo, si no puedo estar allí?
Te
descontextualizas. Recibes más mensajes, con más detalles: el
sepelio, las flores, que si ha venido los primos que viven en
no-se-donde... y tu no estás.
He tenido hasta sueños en los que me transportabaa mi infancia y compartía unos minutos más con esa persona, y con los que ya no están, hace tiempo. Una manera en que mi inconsciente ha encontrado una grieta para liberar tensión.
Para mi, estos momentos, inevitables pero inesperados, son quizás de
los pocos "contras" de estar lejos: no tener, a veces,
velocidad ni capacidad de adaptarte.
Y la tristeza viene,
llega, y se siente. Pero se confunde. Será que no fue? Porque no
viví el proceso! Y pienso que quizás todo haya sido un simulacro,
que en realidad no pasó, y esa persona, sabia, esa matriarca de mi
clan, aún siga bien, esperando a que le haga esa llamada que a veces
no oye, que me pregunte como siempre por como están mis niños, y me
cuente las ganas que tiene de volver a vernos, que le han dicho que
en Francia hace mucho frío y que que tal con el francés.
Son tantos años, 101 que
vivió, que di por sentado que toda mi vida iban a estar allí. Y al
estar en la distancia, quizás sea la manera de seguir pensando que
todo continua igual.
Lo siento, familia. Debí estar allí, y
no pude. Me vi atrapada con las obligaciones de aquí.Pero mi mente
estuvo con vosotrs, imaginando cada momento que os tocó vivir,
deseando poder compartirlo y poder llorarlo. Tendré que esperar al
verano para poder decir lo mucho que lo siento.
Un petó i una abraçada. Perque, tot i
saber que aquests moments han d'arribar lamentablement mai si està
preparat. Et trobarem a faltar.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada