Sábado, casi media noche, 24 de octubre.
Procrastino,
como suelo hacer, antes de ir a dormir. Sin saber como, facebook me
muestra un anuncio de esos que el 99% de las veces ni lees, porque
sabes que no va contigo. Esta vez, no sé por que, me he enganchado
al titular provocativo: curso gratis, de seis meses, para emprender.
Así
que, le dí al link, y mientras me decía a mi misma que sólo quería
saber de que iba, que eso de emprender no va conmigo, rellenaba los
datos del formulario - sólo para saber que va después, me dije -
que esto lo tengo que consultar con el padre de las criaturas, porque
es serio.
Bah –
le doy a enviar y luego le cuento lo que he encontrado. Total, seguro
que no es nada.
Le
explico que e acabo de inscribir en esto, y me mira serio, medio no queriendo
ofenderme por mi ilusión e iniciativa, medio con cara de «qué
vamos a hacer si te cogen porque esto es para una formación de 6 meses»... a lo que
le respondo, que, bueno, supongo que lo mismo que sí encontrara
trabajo, no? Pero que, total, no creo que me cojan, porque la
inscripción acababa en 24 horas, el lunes, y que yo lo había hecho
el último día, con lo que, lo más probable, ya no me puedan
aceptar. Bueno, está bien, pero si te cogen, me dice, cómo lo
harás? Porque son los mismos días que te tienes que bajar a
Barcelona…. Claro… ya sé… pero, primero, no está claro que me
cojan, segundo, no está nada claro que pueda bajarme, con la que
está cayendo, y si no bajo, no quiero perder esta oportunidad….
Por mi
sorpresa, el lunes recibo una llamada telefónica para una entrevista
para el curso. Me cuentan que van a hacer una primera selección de
interesados, y que si estoy entre ellos, tendré dos días de
formación, para acabar de decidir con quienes se van a quedar
finalmente. Qué lo sabré en los días posteriores. Pero mi impresión es que no voy a saber nada más de ellos, porque me han preguntado cuantos hijos tengo, y he contestado después de una carcajada nerviosa de "vale, ya me hs descartado"...
Lo
que sí sé en los
días posteriores, es que mi viaje a Barcelona
se anula, y que el curso se postpone
una semana, porque con el pseudo-confinamiento (que ya os contaré
otro día) tienen que buscar una solución que respete las medidas
sanitarias.
Deduzco,
por este mail, que me han seleccionado para el siguiente filtro, y me
alegra saber que, aunque no pueda bajar a Barcelona, y que la
búsqueda de trabajo se esté haciendo cuesta arriba, voy a tener
esta posibilidad de tener dos días de curso. Dos sesiones
intensivas, de 9 a 17, en las que voy a estar con personas adultas,
hablando de cosas de adultos, en un registro de francés profesional, y sin que
nadie me conozca, dónde voy a poder ser yo, sin más. Mi objetivo es
disfrutar y aprovechar al máximo la oportunidad: sólo que me
consideren para la siguiente fase ya me parece muy importante.
Finalmente,
el día 3 recibo un mail, con la fecha de inicio del curso. Serán el
siguiente lunes y martes, pero piden reservarse también el jueves,
porque puede ser que se haga alguna entrevista personalizada, puesto
que el objetivo de estas tres sesiones es escoger al grupo que
finalmente va a a integrar el curso.
Bueno,
me parece más que genial saber que voy a tener una semana de lo más
diferente que he tenido desde que me he expatriado.
El
lunes, tras dejar a todos los niños en sus lugares respectivos de
estudio, me acompañan al lugar de la formación. Un bloque de
espacios de co-working, con salas diáfanas, muy iluminadas, con
sofás coloridos, moqueta por todas partes. Me encuentro ya con
diferentes personas que esperan en la puerta. En total, 12 personas,
de entre ellas 5 hombres y el resto, todas mujeres.
Ya
de inicio, hay quien habla más que otras, pero en lo general, nadie
muestra sus cartas: somos tod@s rivales.
Tener información de más puede significar que alguien saque ventaja
competitiva sobre el resto, así que nadie habla más de la cuenta, a
excepción de dejar claro quien ya ha hecho varias entrevistas y ha
pasado ya otros filtros antes de llegar a esa cita.
Horror!
Y yo allí, después de tan solo una entrevista de 5 minutos por
teléfono.
No
sabía que pensar. El caso es que estaba allí, y quizás ya daba
igual como habíamos llegado cada uno de nosotros.
Gente
desconocida, desconfiando, observando, y muy nerviosa.
Sí
me dicen que hay una cámara oculta grabándonos, para un reality, me
lo hubiera más que creído.
Nos
conducen a la sala donde pasaremos los próximos días. Nos
disponemos, inicialmente, guardando la distancia social, pero
rápidamente ya nos piden que nos pongamos a trabajar por grupos, de
dos. Primera tarea, ponernos de acuerdo en
una serie de afirmaciones en torno a la idea del emprendedor.
No
hay que perder el foco de que somos 12 personas que no nos conocemos
de nada y que competimos por un puesto en el curso. La prueba es
ponerse de acuerdo, no ceder, no imponerse, si no convencer, a otra
persona que no conoces de nada y que no tienes información para
saber como tratar o como va a responder.
Mi
pareja es una chica que no debe tener más de 22 años, y si miro a
mi alrededor, a parte de otro hombre que aparenta tener más de 40,
el resto no deben llegar a los 25, a lo sumo, alguna a los 30. La
media de edad es bastante baja, por lo que, si sumamos al echo de que
no he pasado por el mismo proceso de selección que el resto y mi
edad, mi autoconfianza está perdiendo puntos por segundos. Hay que
sumar también el tema idioma, ya que es muy importante que palabras
usas, como te expresas, si entiendes bien todo lo que se está
pidiendo. Se evalúan
competencias que en alguno de mis otros idiomas no serían un
problema, pero en francés sí lo son, porque no tengo experiencia
previa. Y eso me preocupa y me crea inseguridad. Intervengo poco, pero intentando ser asertiva. Pánico en todo momento.
Las
dos jornadas se trascurren de manera dinámica y muy enriquecedora.
He de reconocer que al final me ha sido muy fácil pasar los dos días enteros
en esas sesiones. Nunca había asistido a una formación en la que me
pasara 8 horas seguidas manteniendo la atención como lo he hecho en
esta formación. Y he de decir que no he entendido a veces lo que se
estaba diciendo, no por el idioma, si no por la acústica de la sala
y la mascarilla. Un desastre tener profesores que no puedan
expresarse sin tener la boca tapada/oculta
Llegamos
al martes a última hora, y haciendo un ejercicio en grupo esperamos
que nos anuncien los seleccionados para las entrevistas del jueves. Pasan
las horas, pero eso no sucede. En su lugar, nos emplazan a venir todos el
jueves, para hacer un speech
de nuestros proyectos personales. Hemos pasado dos días hablando de
nuestras competencias, y ahora vamos a hablar, por fin, de nuestro
proyecto. Será en tan sólo minuto y medio que vamos a disponer, el que va
a decidir quien va a pasar a la formación y quien no.
Así
pues, paso todo el miércoles dando vueltas a conceptos como:
problema, solución, valor añadido, legitimidad, mercado… y todo
eso, sobre un proyecto que pueda convencer en minuto y medio.
Llegamos
al jueves, y pasamos la mañana con otro ejercicio en parejas. Nos
anuncian que el speech-teaser
será después de comer. Todos pasaremos, de uno en uno, frente a
los demás, a exponer nuestras ideas. Algunos lo harán dos veces,
por falta de claridad, y otros saldremos sin apenas comentarios. Todo
nos hace dudar. Si nos encuentran muchos fallos, quiere decir que
estamos fuera? Si no nos encuentran fallos, quiere decir que no les
ha convencido ni para comentar?
Llegan
las 17h. Todos hemos pasado y nos dicen que recibiremos un mail antes
del domingo, diciendo si hemos pasado o no. Que
no todos los que hemos estado en el curso vamos a estar el lunes.
Nos
despedimos, hasta el lunes, quizás. Un placer, por si a caso no nos
volvemos a ver.
Todo
muy raro, y desconcertante, pero a la vez emocionante.
Un
día más, y van tres, conduzco de vuelta a casa con la sensación de
haber hecho un sobre-esfuerzo mental por encima de mis posibilidades,
pero a la vez satisfecha, por haber luchado por seguir en el curso y
ganarme una plaza.
Es
curioso, porque el planteamiento inicial era sólo ver si me
llamaban, sólo ver si me seleccionaban para las primeras sesiones,
sólo disfrutar de pasar dos días en algo diferente… y ahora me
encontraba entre desear que me cogieran para la formación y desear
lo contrario, porque estoy totalmente fuera de mi zona de confort.
Así
hemos llegado al viernes.
Hoy no ha habido curso y he podido ponerme
al día con las rutinas de cada día. He estado mirando el mail cada
hora, refrescando para ver si había novedades sobre la decisión
final.
A
las 16h30 las ha habido.
Felicidades! Formas parte des de ya de la nueva promoción y te damos la
bienvenida a la familia!
No
puedo expresar con palabras lo que ha significado este mail.
Una
mezcla de OMG de felicidad y de OMG donde me he metido! El nivel de
exigencia es altísimo y tengo un síndrome del impostor que me
abruma.
Pero,
no sé hacer las cosas de otra manera. Siempre las he hecho así.
Quien dijo miedo? Quien dijo que no voy a poder, sin ni si quiera
intentarlo?
Esa
no soy yo.
Así
pues, ahí que voy.
Deseadme
suerte.